viernes, 21 de mayo de 2010

BLOG ANDALUZ

Agradezco al administrador de “Andalucía Bloguera” que haya considerado apto este blog, nacido en Andalucía, para formar parte del directorio de blogs Andaluces.






jueves, 20 de mayo de 2010

FUNCIONARIOS PÚBLICOS Y SUELDOS CONGELADOS

En 1956, Dolores Medio escribió “Funcionario público”, novela desgarrada donde se narran las penurias de Pablo Marín, funcionario atado a un sueldo mísero que malvivía en un cuartucho junto a su mujer.

Tras las décadas siguientes de desarrollo, la figura del empleado público casi indigente, trasunto del cesante de novelón galdosiano, fue poco a poco hundiéndose en el olvido.
Pero en los últimos días, la cloaca política y mediática neoliberal ha babeado de placer ante los ecos de una posible congelación salarial a los funcionarios. Sin embargo, nada sería más injusto que pasar la factura de la crisis a este colectivo.

Así, en los momentos de hervor económico y ladrillazo, un encofrador podía duplicar el sueldo de un Técnico Superior de la Administración, y para conseguir que un albañil viniera a casa había, poco menos, que apuntarse en una lista de espera y cruzar los dedos.

Mientras los funcionarios perdían poder adquisitivo y realizaban malabarismos contables con el sueldo, miles de paletos de eructo, puti club y caspa montaban una constructora y juntaban billetes de quinientos euros como cromos. Legiones de jóvenes abandonaban los estudios y dejaban sus libros escolares criando polvo mientras se pavoneaban en coches refulgentes… ¿los funcionarios? Unos “pringaos, hombre, unos “pringaos”… ¿para qué estudiar?, ¿para qué invertir?, ¿para qué innovar?... “España va bien”.

Y mientras tantos celebraban sus ganancias entre cubatas, risas, rayas de coca y “España va bien”, miles de hombres y mujeres habían inmolado sus mejores años junto a una taza de café cargado, un flexo y un temario de oposiciones. Con los codos clavados en una mesa, viendo la vida desfilar a través del claroscuro de un ventanal, a la espera del momento crucial y temible de los exámenes.

Pues bien, ahora resulta que, según los neoliberales, los efectos de aquellos excesos han de pagarlos los “privilegiados funcionarios”, precisamente el colectivo que apenas se benefició del auge económico y que, por supuesto, no provocó la crisis.

Según ese planteamiento no pidamos cuenta a las entidades bancarias que prestaron dinero sin las debidas garantías. No pensemos que las ganancias obscenas de la especulación acabaron en paraísos fiscales. No indaguemos en ayuntamientos y comunidades que dilapidaron millones encargando obras absurdas que enriquecieron a empresarios. No, no… todo esto que lo paguen los funcionarios.

Sí, los funcionarios, aquellos “pringaos” durante los años del falso esplendor económico. Sí, el juez que sacrificó como poco cinco años en una oposición terrorífica (aparte de los cinco de carrera) para ganar menos que muchos fontaneros. Sí, los miles de opositores que hubieron de recurrir al Lexatín, el policía que se juega la vida por mil quinientos euros mensuales, el auxiliar que no gana más de novecientos… ¡resulta que estos han de pagar la crisis y son unos “privilegiados”!

AUTOR: Gustavo Vidal Manzanares es jurista y escritor

viernes, 14 de mayo de 2010

VÉRSELE EL PLUMERO

Este dicho tan recurrente se usa para indicar que una persona deja traslucir de forma involuntaria sus verdaderas intenciones o pensamientos en un asunto.

Indudablemente, su origen se encuentra en la fábula la corneja y los pájaros, escrita por el griego Esopo en el siglo VI a. de C. La fábula cuenta que Júpiter, el padre de los dioses, para nombrar el rey de los pájaros, señaló una fecha en la que todas las aves deberían comparecer ante él, para así elegir a la más bella.

Todos los pájaros se acercaron a la orilla del río para acicalarse y arreglarse el plumaje. La corneja, consciente de su fealdad, se dedicó a recoger las plumas que se habían desprendido de los otros pájaros y se las prendió en el cuello. Al llegar el día señalado por Júpiter, todas las aves acudieron al concurso. De todos los plumajes, el de la corneja resultó ser el más bello y elegante. Pero cuando estaba a punto de ser coronada, los demás pájaros, indignados por el engaño, se le echaron encima y cada cual arrancó del penacho las plumas que le pertenecían. Y la corneja no consiguió el tan preciado puesto, por vérsele el plumero, o sea, el penacho de plumas de pega.

Como anécdota, esta frase proverbial fue utilizada por los conservadores, que aplicaban a las personas que dejaban entrever sus opiniones liberales. Pero aquí el plumero no se refiere a la farsa de la corneja de la fábula, sino al penacho de plumas que coronaba el morrión de los voluntarios de la Milicia Nacional, un cuerpo que nació el año 1820 para defender los principios liberales y progresistas.

lunes, 10 de mayo de 2010

¿POR QUÉ?

¿Por qué esquivamos la vista frente a un discapacitado con una (1) prótesis y vemos con agrado y atención a quien tiene 15 prótesis -Pamela Anderson-?

Tiene usted respuesta a esta pregunta. Yo, aún no.

domingo, 9 de mayo de 2010

EDUCANDO A TU HIJO...


Cuando educas a tu hijo, educas también a tu nieto.

EL TALMUD

jueves, 6 de mayo de 2010

PRESENTACIÓN NUEVO LIBRO


MAÑANA VIERNES 7 DE MAYO DE 2010, A PARTIR DE LAS 21´00 HORAS.

EN LA CASA DE LA CULTURA.

TENDRÁ LUGAR LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO:

HISTORIAS EN BENALUP-CASAS VIEJAS

de JOSÉ BENÍTEZ GUILLÉN

martes, 4 de mayo de 2010

EL IDIOTA

Se cuenta que en un lugar un grupo de gente se divertía con el tonto del pueblo. Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas chapuzas y de limosnas.

Diariamente llamaban al idiota al bar donde se reunían y le ofrecían a escoger entre un billete de 20 euros y una moneda de dos. Él siempre escogía la moneda, menos valiosa pero más bonita y brillante, lo que era motivo de risas para todos. Cierto día, uno de los miembros del grupo le llamó y le preguntó si todavía no se había dado cuenta de que la moneda valía menos, bastante menos, que el billete de papel.

– Lo sé, respondió, no soy tan bobo. La moneda vale bastante menos, pero, el día que escoja el billete, el jueguito acaba y ya no voy a ganar más mi moneda.

Se pueden sacar varias conclusiones de esta pequeña historia:

1) Quién parece idiota, no siempre lo es.
2) ¿Cuáles son los verdaderos idiotas de la historia?
3) Si tú fueses ambicioso, ¿acabarías cortando tu fuente de ingresos?

“El mayor placer de una persona inteligente es aparentar ser idiota, delante de un idiota que aparenta ser inteligente”.